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EL PERRO DE MONTAÑA DE LOS PIRINEOS
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1. HISTORIA DE LA RAZA.
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1.1 INTRODUCCIÓN
Las evidencias arqueológicas indican que las poblaciones locales de perros prehistóricos
diferían unas de otras y que existían diferentes variedades hace ya unos 5000
años. Sin embargo, siempre que tratamos de introducirnos en la investigación
de los orígenes de una determinada raza, encontramos distintas hipótesis que
pretenden justificar estos orígenes. Muchas veces estas hipótesis difieren considerablemente
porque no se dispone de documentos arqueológicos o históricos suficientes que
permitan reconstruir la diversificación del perro desde que se separó de su
único antecesor: el Canis lupus. Además, los documentos recopilados con anterioridad
a la mitad del siglo XIX son tan incompletos e inexactos que cualquiera puede
demostrar lo que quiera respecto a la ascendencia de una determinada raza. Si
a esto añadimos, que la raza objeto de estudio está relacionada con una de las
actividades más antiguas que ha desarrollado el género humano como es la ganadería,
el hándicap es mucho mayor.
No obstante, hasta que no obtengamos un número suficiente de marcadores del
ADN de razas afines para compararlos entre sí, no podremos probar científicamente
las relaciones existentes entre ellas. Mientras, lo que si podemos hacer es
intentar, -a través del estudio de los movimientos migratorios, comerciales
o de conquista de los distintos pueblos de la antigüedad-, elaborar una serie
de hipótesis que contengan unos razonamientos lógicos que relacionen a estos
pueblos y las actividades que presumiblemente desarrollaban de manera preferente,
-como era la ganadería-, con los elementos de que se servían para optimizar
los resultados de estas actividades. Uno de esos elementos destinados a optimizar
la actividad ganadera era y es, sin lugar a dudas, el Perro.
1.2 LA RAZA EN LA EDAD ANTIGUA
1.2.1 LAS MIGRACIONES PRE-INDOEUROPEAS
Presumiblemente hacia el cuarto milenio aC, tuvieron lugar unas migraciones
procedentes del sur-oeste asiático que se extendieron a lo largo de Europa occidental.
Estas migraciones se realizarían en períodos muy largos de tiempo y tomarían
distintas direcciones. Así, un pueblo de raza caucásica llegarían hasta la cordillera
Pirenaica y se establecería en sus dos vertientes. Hay estudios de tipo biológico,
botánico, faunístico y antropológico, además de topónimos de origen vascoide
-extendidos en buena parte de la cordillera-, que indican que esas gentes fueron
los predecesores del pueblo Vasco, (es significativo que en la comarca catalana
de la Cerdanya exista actualmente un pueblo llamado Ur, cuyo nombre ya lo encontramos
en el territorio Sumerio 5000 años aC.). Estas gentes irían acompañadas de sus
rebaños, -una de sus pocas fuentes de subsistencia-, y acompañando a estos,
unos grandes perros para protegerlos de la gran abundancia de depredadores existentes
entonces. Con el paso del tiempo, el hábitat, el clima, la alimentación, el
trabajo y las necesidades del hombre, fueron moldeando aquel perro hasta convertirlo
en el perro que conocemos en la actualidad. Existen razones para creer que el
actual Perro de Montaña de los Pirineos, no difiere mucho del que existía en
aquellos remotos tiempos. Si tenemos en cuenta el gran parecido que tiene con
otras razas esparcidas por el resto de Europa, como el Pastor del Trata en Polonia,
el Kuvasz en Hungría, el Maremmano-Abrucés en Italia y el Pastor Eslovaco en
Eslovaquia, y la gran distancia que las separa, podemos aventurar que todas
estas razas procederían de un tronco primigenio común, cuyas pequeñas diferencias
morfológicas actuales serían debidas a diversos criterios de selección derivados
de sus distintas ubicaciones geográficas.
1.2.2 OTRAS HIPÓTESIS
Hay otras hipótesis que hablan sobre la procedencia y los ancestros de las razas
de perros de montaña:
Asimismo, en las altas planicies de Anatolia, situadas entre 700 y 1000 metros
de altura, también se encuentran unos perros con unas características similares
a la de nuestro perro pirenaico, que habrían podido llegar a Europa de manos
de los invasores otomanos.... En fin, todo son conjeturas e hipótesis que con
la información que poseemos en la actualidad es imposible demostrar.
Sea como fuere la llegada de los antecesores del Gran Pirenaico (nombre por
el que también se le conoce) a la cordillera que le da nombre, parece ser que,
-teniendo en cuenta que nuestro perro es realmente un lupo-molosoide-, no es
descabellada la idea que sostiene que los orígenes de su identidad racial, podrían
buscarse en el cruce de los lobos de las altas llanuras asiáticas con los Mastines
del Tibet u otros perros de características parecidas.
1.2.3 TESTIMONIO
Lo que sí parece incuestionable es que los perros de protección de rebaños han
sido usados desde tiempos inmemoriales. Como muestra, veamos lo que escribió
Varron, autor latino que vivió en el I siglo aC., en su tratado de economía
rural "De re rustica" en el año 37 aC:
| "El perro es indispensable para aquellos que crían animales de lana. Él es el guardián del ganado en general pero es el defensor natural de las ovejas y de las cabras. El lobo las acecha sin cesar y nosotros le oponemos los perros"...."En cuanto a su aspecto exterior, escoger los que estén bien formados, de talla grande, con los ojos negros o rojizos, la nariz del mismo color, los labios rojos tirando a negros, ni demasiado recogidos, ni demasiado colgantes"...." Es igualmente esencial que los perros tengan la cabeza fuerte, las orejas largas y flexibles, el cuello ancho y corto, los muslos derechos y vueltos más hacia dentro que hacia fuera, las piernas anchas, los dedos distanciados, las uñas duras y encorvadas, la espina dorsal ni saliente ni convexa, la cola espesa, la voz sonora, el hocico bien partido y el pelo blanco de preferencia con el fin de que se pueda distinguir fácilmente de los animales salvajes durante la noche". |
1.3 LA RAZA EN LA EDAD MEDIA
La literatura que hemos podido encontrar en relación con las actividades pastoriles
data del siglo XII, pero en ella solamente figuran los tratados y concesiones
que establecían los dueños de los rebaños con los señores feudales, amos de
los pastos de montaña. Concretamente, los rebaños que pertenecían a los Monasterios
de Santes Creus y Poblet en Catalunya, subían cada verano a las comarcas pirenaicas
del Ripollés, la Cerdanya, el Conflent y a los pastos del Pas de la Casa situados
en el alto Ariege, en Andorra.
Sin embargo, hay razones lógicas que nos hacen pensar que el Perro de Montaña
o Mastín (nombre genérico que desde siempre, también se ha dado a estos grandes
perros) no se separó de los rebaños que apacentaban durante el verano en los
ricos pastos de altura de la cordillera Pirenaica, debido a la abundancia de
depredadores, básicamente lobos y osos.
Además, en el año 1407, el historiador Labedanes Boudette señalaba que desde
el año 1350 también se le usaba como guardián de los castillos de Foix, Lourdes,
Pau, Orthez y Carcasona. Este perro acompañaba a los centinelas en su ronda
y se le había habilitado sitio en las garitas para protegerlo del frío. Gastos
Phoebus que era el amo y señor de estos castillos, ya escribió en su célebre
manuscrito, "Livre de la chasse" que se conserva en la Biblioteca Nazarine,
que se le daba el nombre de "Mâtin" (Mastin).
1.4 LA RAZA EN LA EDAD MODERNA
A principios del siglo XVI, el Mastín o Perro de Montaña fue llevado por los
pescadores vascos a Terranova. Allí serían cruzados con los retrievers negros
importados por los emigrantes ingleses y fruto de estas uniones se originaría
la raza de Terranova.
A finales del siglo XVI, el célebre agrónomo Olivier de Serres, en su libro
"Théâtre d'Agriculture et Mesnage des champs", describe dos variedades de grandes
perros en los Pirineos: los unos de tonos oscuros para la guarda de las casas,
los otros de color blanco para la guarda de los rebaños. Quedó fuertemente impresionado
por su elevada estatura, su cabeza masiva, la suavidad de su pelo y su fuerte
voz. Él insiste también sobre la aptitud de estos perros para la guarda de los
rebaños y su defensa contra los depredadores, osos y lobos muy numerosos en
aquélla época.
Fray Miguel Agustín, prior del Temple que vivió entre 1560 y 1630, publicó en
1617 en lengua catalana (apareciendo la primera edición en castellano en 1622),
un libro al que llamó "Libro de los secretos de la agricultura, casa de campo
y pastoril". En él nos da las razones por las que los pastores prefieren los
cachorros blancos, incluso llegando a sacrificar los nacidos muy manchados de
color. Cuenta el fraile: "Los perros del ganado de lana no deben ser tan grandes
ni tan pesados como aquellos de la guarda de la casa, sino fuertes y robustos
y prontos y ligeros para combatir y pelear y para correr, porque ellos han de
hacer guarda y centinela contra los lobos, y darles caza si se llevan alguna
res... Conviene que sean blancos, para que el pastor los pueda fácilmente ver
cuando corren tras el lobo y para conocerlos a la tarde y a la mañana".
Fué a partir del siglo XVII cuando el Gran Pirenaico empezó a ser conocido fuera
de su hábitat natural. Concretamente en el año 1675 el Delfín de Francia de
6 años de edad se enamoró de un bello ejemplar de ocho meses de edad y se lo
llevó a la corte de Versalles. A partir de entonces todo aristócrata que se
preciara quería tener un "Patou" (nombre cariñoso que presumiblemente se le
dio a partir de entonces). Más tarde, durante la revolución francesa el Patou
tuvo sus peores horas, en tanto que era uno de los símbolos de una nobleza arrogante.
1.5 LA RAZA EN LA EDAD CONTEMPORÁNEA
Estos perros también eran conocidos como perros de pastor, a los que se daba
el nombre de perros "de aprisco o majada" o perros "de redil". Es en el año
1807 que Labouliniere, en su anuario estadístico sobre el departamento de los
Altos Pirineos, da a estos perros el nombre de Perros de los Pirineos.
A mediados del siglo XIX, la raza aún no estaba homogeneizada. Si hacemos caso
del artículo aparecido el 20 de Febrero de 1874 en la revista "Acclimatation"
y escrito por el experto cinófilo Kermadec, leemos:
| "Existen en los Pirineos varios tipos de grandes perros, llamados Perros
de Montaña y entre otras, dos variedades bien distintas: -Una, que podríamos designar con el nombre de "Perro de los Pirineos Occidentales", particularmente difundida en los alrededores de Bagneres-de-Bigorre; tiene el hocico grueso, los labios colgantes, las orejas redondeadas, el pelaje un poco crespo blanco y negro, parece ser en gran parte la cepa de grandes perros designados con el nombre de Perros de Terra-Nova, muy difundidos en toda Francia. -El segundo tipo es el "Perro de los Pirineos Orientales", es grande, de forma muy esbelta, el hocico afilado, las orejas puntiagudas y caídas, el pelaje suave, sedoso y abundante, de un blanco nieve con manchas gris claro o café con leche; generalmente estas manchas existen sobre las orejas y la cara. En este último caso hay una banda negruzca alrededor de los ojos. A menudo también es enteramente blanco...Estaba extendido en otro tiempo en la parte de los Pirineos que lindan el departamento de "l'Ariege" con la república de Andorra, pero parece ser que actualmente es muy raro, si no está completamente extinguido. Puede ser que aún exista en las Montañas de España". |
Otros autores evocan la posibilidad de que el "Perro de los Pirineos Orientales"
también fuera conocido com el "Moloso de l'Ariege", pero faltándonos suficiente
información lo hemos de dejar como una simple conjetura.
La verdadera propagación del Perro de los Pirineos fuera de sus montañas se
desarrolla en el siglo XIX con el nacimiento del Romanticismo. Estos grandes
perros, primero apreciados por su belleza y su prestancia, y después por sus
cualidades temperamentales innatas, inexorablemente ganaron el resto de Europa
y América en donde fueron introducidos por el general Lafayette en el año 1824.
En Australia fueron introducidos en 1843 para guardar los rebaños en una explotación
de Hamilton.
Hacia finales del siglo XIX y principios del XX debido a la disminución de depredadores
en los Pirineos, los pastores de ambas vertientes de la cordillera prestaron
menos importancia a su función de protector de rebaños y tuvo lugar una importante
regresión de ejemplares. No obstante, a pesar de ello fueron muchas las explotaciones,
tanto españolas como francesas, que siguieron manteniéndolo como guardián. Valga
como ejemplo el del Mas de San Vicente en Benabarre (Huesca), cuyos propietarios,
-nacidos a principios del siglo XX-, Dª María de Piniés y su esposo D. Joaquín,
relataron en 1995 a miembros del Club Español del Perro de Montaña de los Pirineos
que les visitaron:
| -"Siempre ha habido Perros de Montaña de los Pirineos en esta casa, antes de nacer yo ya los había"..."En el siglo pasado hubo una invasión de lobos por aquí y trajeron estos perros desde Gistaïn (valle y pueblecito aragonés situado en el Pirineo axial) y aquí están desde entonces. Esta casa es el único sitio en toda la zona donde ha habido y hay perros de estos, aunque antes los llamábamos Mastines"....."Seleccionábamos los que estaban manchados en gris, porque nos gustaban más que los manchados en negro que venían de Francia" |
También a finales del siglo XIX y principios del XX , tuvo lugar la ordenación
moderna de la cinofilia oficial que nació con el afán de otorgar una nacionalidad
para todos y cada uno de los perros inscritos en los diversos registros existentes
en el mundo y a tal efecto a esta raza se la ubicó en Francia; gravísimo error.
Pues, teniendo en cuenta que esta raza estaba y sigue estando asentada en las
dos vertientes de la cordillera pirenaica, y hasta la fecha este sistema montañoso
pertenece tanto a Francia, España y Andorra, lo justo hubiera sido darle una
nacionalidad pirenaica compartida por los tres Estados. Prueba de esta distribución
tripartita son los distintos nombres con que se conocía en función de su ubicación
geográfica, por ejemplo: en la vertiente norte se le denominaba Pastou o Pastoure
en el valle de Ossau y Luz, Farou en el valle de Aure, Patou o Mâtin en otros
valles, y Ca de Oilles (perro de ovejas en patois). Y en la vertiente sur era
conocido como, Can de Güelles (perro de ovejas) en el valle de Benasque, Can
Mostín en el valle de Gistaïn, Mastín en otros valles aragoneses y Mastí o Gos
Ramader (perro ganadero) en los valles catalanes y andorranos.
Todo este confusionismo se hubiera podido evitar si los responsables españoles
y andorranos, en lugar de mostrarse pasivos e indiferentes, hubiesen reclamado
sus derechos sobre la paternidad de la raza. Al no ser así, los franceses se
adjudicaron esta paternidad y para evitar su posible involución o desaparición
y al mismo tiempo salvaguardar y mantener el "tipo" se creó en el año 1907 "El
Pastor Club". Este club publicó en Julio de este mismo año el primer estándar
oficial de la raza. No obstante, el Perro de los Pirineos no quedó al margen
de las penurias de la primera guerra mundial y su cabaña quedó seriamente diezmada.
Más tarde, en 1923 se creó la "Reunión des Amateurs de Chiens Pyrénéens" que
vino a sustituir al antiguo "Pastor Club". Una de las primeras acciones de la
RACP fue la de reeditar un nuevo estándar oficial y afiliarse a la Société Centrale
Canine. Tanto en la primera como en la segunda guerra mundial se le usó como
animal de carga y de enlace. Después de este último conflicto armado, poco a
poco, se retomó su cría cuyos cachorros irían básicamente destinados a familias
que quedaban cautivadas por su extraordinaria belleza y su carácter noble y
afable a la vez que excelente guardián.
Los días 18 y 19 de Noviembre de 1978, dentro del marco del coloquio internacional
de fauna pirenaica organizado por el Fondo de Intervención eco-pastoral (FIEP)
en la facultad de Ciencias de Pau, el profesor J.F. Manauthon aboga por la rehabilitación
y reintroducción del Perro de Montaña de los Pirineos como perro protector de
rebaños. En 1980, René Schmitt técnico gubernamental, coloca a título experimental,
una quincena de cachorros sobre explotaciones ovinas en Rhone-Alpes. Quiere
verificar si estos perros, conocidos en el pasado por su eficacia para proteger
los rebaños contra los osos y lobos, pueden repeler los ataques ocasionados
por sus congérenes: los perros asilvestrados. Esta primera iniciativa es el
punto de partida de un programa para la utilización de perros de protección
de rebaños en los Alpes y Pirineos. En 1989, una docena de ganaderos que ya
utilizan a estos perros, se reagrupan también bajo la iniciativa de René Schmitt
y crean la "Asociación para la promoción de animales de protección". En 1992,
el organismo oficial del estado francés "Instituto de la Cría", colabora con
esta Asociación dando como resultado el nacimiento del programa nacional "Perros
de Protección de rebaños" que hasta 1995 será el marco en el cual se desarrollarán
múltiples actividades. En febrero de 1996, 105 explotaciones ovinas ubicadas
en Francia utilizaban más de 150 perros de protección, cantidad que se ha ido
incrementando con el paso del tiempo.
En el mes de Septiembre de 1998, la Generalitat de Catalunya solicitó al Club
Español del Perro de Montaña de los Pirineos, su consejo y colaboración para
poner en práctica el Programa Life, con respecto a la reintroducción del Gran
Pirenaico en los rebaños de ovejas que pacen en los territorios que están bajo
la influencia de los osos, introducidos bajo el amparo de dicho programa. Los
primeros frutos de esta cooperación fueron el asesoramiento del Club a funcionarios
gubernamentales y a ganaderos y pastores interesados, y la adquisición y entrega
a lo largo de 1999 de los primeros 29 cachorros. Posteriormente de éstos, derivarían
más perros, hasta completar la cincuentena de explotaciones actualmente protegidas
asentadas en el Pirineo catalán.
Desde el año 2000, el Club Español del Perro de Montaña de los Pirineos es el
gestor y controlador del nuevo programa denominado "Perros de Protección de
Rebaños (P.P.R)", promovido por la Generalitat de Catalunya. Sus objetivos son:
continuar realizando el seguimiento y control de los perros entregados, seguir
asesorando a los ganaderos y pastores, canalizar la demanda y entrega de los
futuros P.P.R. y evaluar permanentemente la gestión y los resultados de los
programas.
En el año 2002, se ha iniciado una nueva fase de entrega de cachorros con líneas
genéticas no provenientes de trabajo en rebaños. Esto supone todo un reto y
será, sin lugar a dudas, la prueba inequívoca de que el Perro de Montaña de
los Pirineos, ha conservado en su genoma las aptitudes naturales ancestrales
que configuraron desde sus inicios su razón de ser.
También en el año 2002, ha arrancado en Francia un nueva iniciativa: el "Programa
de Restauración y de Conservación del Oso en los Pirineos", auspiciado por la
Dirección Regional del Medio Ambiente de Midi-Pyrénées, donde, -además de figurar
una serie de medidas de ayuda económica y logística-, prevé la entrega y puesta
a punto gratuita, de Perros de Montaña de los Pirineos a los ganaderos y apicultores
cuyas explotaciones corran riesgo de predación.
Las cifras de Perros de Montaña de los Pirineos destinados a la protección de
rebaños, se prevé que irá en aumento, no sólo para hacer frente a los zorros,
perros asilvestrados y osos, sino también, para prevenir los ataques de los
lobos que en un futuro no muy lejano volverán a colonizar la cordillera Pirenaica.
Por otra parte, son numerosas las explotaciones ganaderas en América del Norte,
Israel, Noruega y Finlandia que actualmente se ven favorecidas con la guarda
y protección de estos grandes pirenaicos. Incluso en Japón se estima que el
censo actual es de unos 15.000 ejemplares, dedicados básicamente al solaz de
familias y cuidado de propiedades.
Sin embargo, a pesar de la reintroducción en los rebaños de este bello y carismático
can, la inmensa mayoría de nacimientos que se producen en la actualidad, van
destinados a la compañía, guarda y protección de las familias que tienen el
privilegio de descubrirlo y disfrutarlo. Alguien dijo un día que: "Es una
de las razas más antiguas del mundo y la más bella de todas".
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C.E.P.M.P.
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